SOBRE MI

Por eso intento no empezar con demasiadas expectativas. Me gusta tener margen para equivocarme, cambiar y descubrir cosas mientras trabajo. De alguna manera, es muy parecido al mar: puedes conocerlo, entenderlo y saber hacia dónde quieres ir, pero nunca puedes controlarlo completamente.

Mi relación con el mar viene de mucho antes que mi pintura. Forma parte de mi vida, de mi trabajo y de mi manera de entender el mundo.

Soy fotógrafo e instructor de apnea, y durante años he pasado una parte importante de mi vida dentro o cerca del agua. La apnea me ha permitido conocer el mar desde un lugar diferente: sin ruido, sin prisas, descendiendo con una sola respiración y observando cómo cambian la luz, los colores, las formas y el movimiento a medida que te alejas de la superficie.

Creo que, de una manera bastante natural, todo eso terminó apareciendo también en mi obra. No intento pintar el mar de forma literal. Me interesa más lo que transmite.

Tanto en mis cuadros como en mis piezas de cerámico me gusta experimentar con diferentes materiales y técnicas; trabajar con un material que puedes guiar, pero que nunca controlas por completo.

Y QUIZÁS POR ESO, CUANDO TERMINO UNA OBRA, MUCHAS VECES SOY EL PRIMERO EN SORPRENDERME CON LO QUE HA APARECIDO.

Probablemente esa sea la parte del proceso que más disfruto. Cuando empiezo una obra sé hacia dónde quiero ir, pero nunca sé exactamente dónde voy a terminar.

No parto de una imagen cerrada que tenga que reproducir ni intento que el resultado final coincida con algo que ya existe en mi cabeza. Prefiero comenzar con una dirección y dejar que la propia obra me vaya indicando el siguiente paso. Hay decisiones que tomo yo y otras que aparecen casi por accidente.

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